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Consumo de tés de hierbas.
Cuando llega el primer resfriado, si las defensas inmunitarias del organismo están bajadas, el organismo se expone consecuentemente a dolencias y estados gripales estacionales. Existen varios remedios naturales para ayudar al cuerpo en el cambio de estación o en periodos particularmente agotadores o estresantes.
Algunos remedios obvios, de conocimiento común y popular, caen dentro del campo nutricional y alimentario. Productos como los limones, por ejemplo, con propiedades antisépticas, son excelentes por su jugo que, diluido en agua, es eficaz contra los dolores de garganta. Otra fuente de vitamina C son las naranjas, clementinas y mandarinas.
Por último, la hidratación es fundamental. Hay varias formas de tomar el agua: con caldos, sopas, batidos, etc.
Un té de hierbas es un complemento alimenticio orgánico de pleno derecho. Si la garganta está roja, sufres de ronquera o al primer síntoma de gripe, el consumo de una tisana balsámica será un alivio.
La elección del té de hierbas, sin embargo, debe evaluarse junto con un herbolario porque algunos contienen gluten o ingredientes que interactúan con patologías específicas.
¿Qué té de hierbas?
Las mejores infusiones son las que contienen hierbas medicinales y aromáticas, de producción ecológica. En la producción, las hierbas se secan con tecnología de frío. El objetivo es mantener los principios activos de las hierbas contenidas en filtros de material biodegradable. El consumo de tisanas será una forma natural de hidratar, depurar y fortalecer el organismo.
La preparación
- Para preparar un buen té de hierbas necesitas una taza con una capacidad de 200 ml para 1 filtro. El agua debe hervir para alcanzar una temperatura de 100°.
- El tiempo de infusión suele ser de 5 minutos.
- El material de la copa debe ser de porcelana, cerámica o vidrio.
- Para potenciar el aroma del té de hierbas y no desperdiciarlo en el ambiente, coloca un platillo de cerámica sobre la taza.